20 octubre, 2005

Las palabras (y los escritores)

It’s so relieving to know that you’re leaving as soon as you get paid
It’s so relaxing to hear you’re asking wherever you get your way
I’s so soothing to know that you’ll sue me, this is starting to sound the same
I miss the comfort in being sad
Kurt Cobain

Las palabras son hermosas u horribles por lo potencialmente hermoso u horrible que pueden crear. Las palabras pueden crear en nuestras mentes la imagen más excelsa y bella, como describir el peor de los infiernos y aterrorizarnos. En este sentido se puede pensar que las palabras son como putas. Putas que dan de sí mismo lo mejor según quien pague más y mejor. Increíble es la prostitución de las palabras que no se quedan con un solo escritor (gracias a Dios), sino que se mudan y repiten en otros aún así sin llegar a mecanizarse.
Las palabras buscan todo refugio posible donde cobijarse con un intempestivo instinto de supervivencia, con una racha incierta y siempre la sensación paranoica (y certera) de sentirse perseguidas (porque es eso lo que hacemos los escritores) y con un deleite masoquista de aceptar la persecución. Muchas veces las palabras cesan su fuga y se sortean entre los distintos escritores que están a su caza. Cuando las más bellas, o las especialmente buscadas caen en las redes de un escritor este dice que tuvo "inspiración". De esa manera caótica caen donde sea, desde el papel más fino y delineadas por pluma importada a como en este block barato mal caligrafiadas con la birome que encontré por ahí.
Cualquiera fuera el dueño transitorio de las palabras sabe que ellas tienen dos propiedades fundamentales: Una que ellas lo dominan a uno (cuando uno piensa que uno domina a ellas); y segundo que uno se enamora casi instantaneamente de ellas no matter how ugly they are.
La segunda propiedad es innegable y es la que trae al escritor los mayores conflictos. Entre esos conflictos se hallan que al sentirse dueño (y enamorado) de las palabras el escritor toma posición crítica (muchas veces ambigua) sobre ellas según su personalidad. Los vanidosos y/o narcisistas se ven reflejados en ellas y las dejan sin retoques cuando un buen maquillaje a veces vendría bien; los severos y adustos son exigentes y las quieren exprimir, cambiar su orden o su forma o tamaño. Es así como las palabras se vuelven las mimadas y acosadas haciendo una relación sado-romántica con el escritor.
Todo esto es hasta que de un momento a otro se esfuman dejando al escritor tan vacío como antes de su llegada y ansioso como tigre enjaulado por su retorno hasta la próxima vez.
Hasta luego, te dejo cien pesos en la mesita de luz, que duermas bien.


4 comentarios:

Grismar dijo...

Arte poética

Entre tantos oficios ejerzo éste
que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar
de día,
de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia,
en la catástrofe,
cuando se abren los brazos
de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad
hunde las manos.
A este oficio me obligan
los dolores ajenos,
las lágrimas,
los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño
o del fuego,
los besos del encuentro,
los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar
con las palabras,
con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas,
mis versos,
rostros oscuros los escriben
como tirar contra la muerte.

JUAN GELMAN

Peregrino dijo...

Es dificil usar a Kurt Cobain como para hablar de palabras y literatura. No inadecuado, no errado, sino dificil. Si las palabras eran putas, el era el chico que espiaba como los clientes se las cogian, detras de la puerta, con un grabador. Me resulta fascinante como el tipo intentaba construir y luego se abandonaba a hablar consigo mismo, lo cansado que estaba, lo inutil que era todo.
Yo... las palabras, para mi, son trabajo. La vida son imagenes, sensaciones, sentimientos, y ponerlos en palabras es una tarea agotadora. Ojala fuera como ustedes, los que piensan en palabras y que su trabajo es tratar de contenerlas. Los envidio. Escribir no es la clase, es el recreo.
Se me dan bastante bien, sin embargo. Las palabras, digo.
Que jodido!

PD: No te conozco, y no me conoces. Pero sos amigo de Alan, y eso habla bien de vos a mis oidos. A que el no caza lo de Nirvana....
Ya nos veremos.

Don físico dijo...

Querido peregrino:
Mi intención no fue usar a Kurt Cobain para hablar de palabras y literatura. Solo cité parte de la letra de una de sus canciones ("Frances farmer will have her revenge in Seattle, de su album "In Utero") porque esta se refiere a una prostituta y yo luego iba a hablar de las palabras como prostitutas.
Siguiendo tu comentario que las palabras sean tu trabajo y que "...imagenes, sensaciones, sentimientos, y ponerlos en palabras es una tarea agotadora.." sigue estando desde mi punto de vista de acuerdo con mi entrada/punto de vista. Como dije a las palabras hay que cazarlas, y esa caza trae trabajo.Igualmente opino que sí, las palabras deberían ser (aún para vos) un recreo, un recreo en el patio de lo posible y lo imposible...

PD: Estas seguro que no me conoces? Si tenemos de conocido común a Alan creo que ya nos hemos visto una vez. Felicitaciones por la inaguración de tu blog

Lucy in the Sky dijo...

Y esta vez, vos las usaste para expresar con toda claridad la magia que las envuelve. ¡Bien hecho!