31 octubre, 2005

Sobre el número dos y las teorías duales

Quien conoce mi oficio, y algo esta versado en el tema de las ciencias exactas, pensará que hablaré sobre las particularidades de ciertas álgebras lineales o espacios de operadores matemáticos. Nada más lejos de realidad sin embargo, no pretendo matar de aburrimiento al lector y con mis palabras solo llegar a quien no necesita que yo le de clases sobre esta clase de conocimientos ya que ya sabe. En cambio quiero referirme a la pasión de la humanidad sobre lo que he dado de llamar teorías duales o de los “opuestos”. Como su nombre bien lo indica se tratan de maneras de captar la realidad enfocándola como si fuera creada por dos fuerzas enfrentadas. El ejemplo más fuerte e inculcándolo desde nuestra temprana niñez (más aún en casas con creencias religiosas) es el de “el mal” y “el bien”. Como bien puede anticipar el lector, estos tienen sus representantes místicos en la clásica dupla del Dios y el Diablo, Yahvé y Lucifer, Mahoma y su montaña, Buda y quiencarajohayajodidoaBuda (¿una mina pidiéndole ejecutar una posición complicada del Kamasutra? Nota mental: averiguar). Ciertamente el autor está podrido de que todo se divida en elegir un bando u otro, arriba o abajo (estamos en manos de un paranoico, sí, JJ), blanco o negro (¿y así hasta el infinito Mola?). Creo que el universo esta compuesto de colores rojo, verde, azul, etc. (los grises ciertamente no son de mi agrado, pero también existen). Creo que deberíamos dejarnos de joder y admitir la posibilidad de grados intermedios, posibilidades infinitas que no deben juzgarse como pertenecientes a de un lado u otro de la línea (¿amarilla? por favor manténgase atrás de). Una alternativa para conciliar esta cuestión sería la unificación de estas fuerzas en una sola (mis colegas que lean esto mostraran una sonrisa, he mostrado la hilacha de físico). En este sentido siempre recordaré con reverencia al escritor Hernan Hesse y su libro “Demian” en donde plantea una única deidad que contenga ambas poderes. Diría, casi citando a Hesse, que un dios perfecto tiene que estar compuesto de ambos elementos. All in one, “All in all is all we are” (All apologies– Kurt Cobain), “y en la calle codo a codo somos mucho más que dos” (Bennedetti), etc. Bueno, creo que se entiende la idea. Entonces este no es el post número dos de este día sino el uno y nadie me venga a protestar de que conté mal, no molesten. ©

© Extraído de la revista digital de literatura, arte y opinión "Líneas Cuánticas" (futuro) nro. 2, Ediciones QuímicaTeórica. Para solicitar el nro. 1 de la revista, y de paso presionar para que se editen nuevos ejemplares escriba a quimicateorica@yahoo.com.ar

7 comentarios:

Grismar dijo...

No mezclemos los tantos. Una cosa es la bipolaridad y otra cosa el más que dos. El poema de Benedetti refiere a la masividad, al no ser solos. Hesse habla de una deidad única en varios sentidos, pero el monoteísmo es la corriente normal hace milenios. Que un dios, cualquiera que sea su nombre, necesite contener en sí mismo todos los extremos es una obviedad que parece esotérica. Si hablamos de perfección, de omni, no puede dejar afuera nada, incluyendo en esa nada al llamado mal. Ningún dios que se precie de serlo puede ser pura bondad y desconocer la maldad, o sería incompleto, o sea, imperfecto.
Me encantan los universos de colores, pero soy gris, porque soy humana, porque apenas si puedo llegar a vislumbrar los límites de mi propia humanidad como para pretender ver los extremos (extremos simbolizados en blanco y negro, los cuales, no casualmente, son la totalidad y la ausencia de todo color).
La polaridad sólo existe en relación, se está en un extremo sólo si existe el otro, por lo tanto no es ilógico que vivamos entre unos y otros, nos definimos a partir de esa relación.
Nacemos de hombre y mujer, así que venimos polarizados de fábrica.

Cinzcéu dijo...

En primer lugar hay un grave problema de copyright. ¿Extraído? ¿Quién es el autor? ¿Es irónico? Un quilombo total.
Segundo: como ya señaló Grismar, toda significación es binaria, es un 2, es una estructura diádica.., y cuadrática porque implica el 2 x 2 de la figuray del plano. Después, claro, vienen los grises, pero como espacio de articulación del blanco y negro opuestos. Una cosa es tomar posición respecto del blanco/negro y otra es negarlo como estructura elemental de todo sentido.
La ilusión de un 1 sin un 2 (y, con Peirce y con Lacan, sin un 3) es puro e inocente deseo de unidad absoluta y primigenia de un ser.

Claris dijo...

y ustedes pretenden que despues de leer el post y los comentarios de Grismar y Cinzceu, yo opine algo? jajaja que divinos!!
De todas maneras mis felicitaciones por el blog, y a propositos de los blancos y negros....no es tan malo ser daltonica. Saludos!!

Grismar dijo...

jajajaa, Claris, ser daltónica es bárbaro a veces, y chicata como yo, mejor.
Mr deseo, epa, hombre, que no somos niños. Pocas cosas me gustan más en la vida que un buen debate, discutime, argumentame, te retruco si puedo, me voy al mazo si veo que tenés mejor juego. ¿o no se trata de eso? ¿se trata de aplaudir? no para mí. Un beso y relajémonos todos, que no es más que blog.

circes dijo...

buenos días a todos...
El texto no es demasiado enquilombado...solo creo que buscó teorizar lo inteorizable :P (Es broma)
Si se me permite, creo que el mal no existe como tal. En todo caso el mal es una construcción simbólica necesaria para poder creer en Dios (en el bien)
Por otro lado tampoco existe la verdad...y la realidad en que vivimos es mera construcción humana, y está hecha a medida de nuestras creencias, miedos y deseos.
eso me parece....aunque confieso que no me tranquiliza para nada saber que la la realidad es mi construcción...me parece más bien una responsabilidad agotadora.

El profanador dijo...

Bueno... llego tarde al debate pero en un plano simple recordaré aquello que decía Heraclito de que la Vida y la Belleza son tensión. Aquí es donde haciendo honor al post haré dos proposiciones:
Que el Universo tenga que representarse como fuerzas que se oponen quizás sea sólo una manifestación de la constante pelea que cualquier organismo viviente debe entablar constantemente para no peder esa condición: los seres vivos deben gastar energía todo el tiempo para mantener el orden inestable que los hace vivos, es decir sus moléculas y luego sus células y luego sus sistemas respondiendo a cierta configuración funcional que va en contra de la tendencia al desorden del Universo (en realidad el Universo tiende a un orden mayor y es que todo se mezcle con todo y no existan cantidades heterogéneas). Este mismo principio se verifica luego a nivel social (es decir, cuando un grupo de seres vivos crean un todo que excede, nos guste o no, las individualidades). En este nivel la pelea no es orden - desorden sino bien - mal, porque el orden de la sociedad se verifica en base a principios morales que deben tener representantes simbólicos y superentidades del tipo Dios - Diablo que actúan como una "policía de la conciencia" con todas las aberraciones que a veces puede cometer la policía. Esa es la proposición número 1.
Vamos con la 2.
Es más oriental y me cae más simpática. Por más que entre las partes del todo haya diferencias,d el mismo modo en que mi estómago y mi cerebro pueden ser fácilmente diferenciados, todas forman parte de un Uno compuesto (principio matemático: todo punto está compuesto por infinitos puntos y cada uno de ellos puede ser ciertamente diferenciado de otro, por lo menos, por su situación geográfica). Los orientales dicen que todo es mente, todo es parte de lo mismo y ven las cosas no desde una lógica Aristotélica de "Sí" o "No" sino desde una perspectiva en la que no hay contradicción. Ya yendo a un plano más personal me pregunto si, de existir final de los tiempos, un ser que lo abarque todo vería un dibujo ordenado o si realmente nos movemos por la vida con un movimiento browniano como el vuelo de una mosca (Cortázar dixit) o como las moléculas de agua en el agua, algo así.

Anónimo dijo...

mmmm yo mejor no me meto...jajaja

Besos Sergio. Me gusta tu blog. Me gusta acá-

Sofi.