30 mayo, 2006

Frases en un tren 1

Pequeña intro: Hoy en día viajar en tren para mí es una costumbre, una rutina, pero años atras no lo era. Había cierta magia al viajar en el tren desde La Plata hasta la desconocida y enorme ciudad de Buenos Aires. Fue en uno de esos viajes que escribí las siguientes frases. Mañana entregaré algunas frases que escribí este año. Como ven, aunque con diferencias circunstancias el momento del viaje se presta a la reflexión y a veces la inspiración pica hasta que no te podes contener y agarras el cuaderno, hoja o bloquesito y lo dejas escrito...

* Tremenda es la vida del guardia del tren. Con ningún destino se conforma; menos, por supuesto, con las estaciones intermedias. Él no comprende palabras como nacer o morir; estos dos conceptos se confunden y funden en uno representativo de la estación terminal. En ella siempre comienzan o terminan un nuevo ciclo, sin saber cual de estas cosas ocurre verdaderamente pues han estado haciendo esto eternamente...

* De las muertes más dañinas menciono una en particular: la de haber muerto sin haber amado lo suficiente.

* Esa angustia que me provoca la belleza de una mujer. Melancolía de no besarla, amarla y que sea mía. O simplemente que me acoja entre sus brazos y me consuele de la dureza de la vida, y que me conforte con sus labios...

* Siento que me falta algo y no sé que es. Es que la soledad siempre forma un vacío. Nada me podría consolar más que la belleza de una mujer a mí lado. Mi espíritu es santo a pesar de todo; por lo menos lo es esencia. Por favor ámame...

* Buscando un refugio para mí alma, hallé tu puerto, mujer. Acéptame, a mí, el marinero de la vida. Encallaré en tus costas, recorreré tus playas y besaré tu arena. Que el viento de la costa me acaricie. Quiero quedarme y no salir a navegar. Que tus aguas me bendigan y me bañe desnudo en ellas siempre...

* Mi amada: ¿Porqué siempre es tan difícil besarte? Siempre te veo en mis sueños; solo te siento en mi mente. Mi corazón te llama, pero mis labios no te encuentran. La sensación reinante es la de tu ausencia. Es terrible mi inocencia de la esperanza de volver a encontrarte...

* Escribo, escribo como enamorado, escribo como loco. Mi destino está en otra parte, sin embargo, estoy aquí. Acostumbrado a las amarguras, violentamente me quejo ante el Altísimo y no recibo respuesta. Mi alma está perdida, lo sé, y tu buscas fracturarla aún más. Déjame, busco a alguien que por lo menos no me haga daño. Mis palabras son fuertes pero mi cabeza tiembla ante estos pensamientos. Siento dolor. Ahora solo te pido que me trates mejor: realmente te amo y no puedo hacer nada en contra de este sentimiento.

* Este es un mundo oscuro donde hasta tiemblan las hojas verdes de los árboles fornidos.

* Sobre las pérdidas de tiempo: me tienen harto, hasta la perilla. Si me pasa algo por culpa de ellas, entonces estar‚ puteando contra las mujeres. Que Dios las ampare a todas ...

1 comentario:

Analía dijo...

Qué romántico te pone el tren!