18 septiembre, 2006

El oficio de escritor 1: Papel

Papel


Papel que me miras silencioso
en la mesa de un comedor vacío:
invitame a escribirte, más bien tientame,
hazme temblar por dentro como los viejos tiempos.

Era ayer cuando te conocí y te ofreciste como puta
y eso era lo que necesitaba.
Era ayer que lloraba lágrimas de amor,
poemas de furia y cuentos de angustia.
Era ayer que permanecía a oscuras
con solo la luz de una vela en mi habitación
hablandote, más bien gritandote.
Dandote vuelo, brindandote contenido secreto:
muchas confesiones en forma críptica y otras en forma explícita.
Era ayer y ahora es hoy que te necesito,
que te llamo para ser llenado, para que seas penetrado en palabras
violado por letras sin sentido y contenido.

Ahí está el fuego tu gran némesis,
ahí están tus compeñeros moribundos hechos bollos en la basura.
Aca está tu y mía compañía
sea un vaso de vino o un chop de cerveza.
Aca estoy yo frente a vos desnudandome
ofreciendome por nada,
dispuesto a todo
intranquilo esperando que me toques.

Papel entonces escribeme en la piel
un baño de inmersión de celulosa
de un blanco esperando a ser manchado con azul o negro de la tinta.
Escribime la novela que no me atreví a continuar
la poesía que puja por salir y reprimo por que duele.

Pero no,
eso me correpesponde a mí.
Entonces
preparate a ser desvirgado
ahora...

4 comentarios:

Mariposa}:{Mística dijo...

Es siempre inconmensurable darle a la letra un asidero y más aún darle a la palabra una piel.
MBueno.
beso

Don físico dijo...

Sin embargo hay que intentarlo.

Lars dijo...

Roer la piedra, quizás.

Don físico dijo...

La gota de agua sobre la piedra heroda.