26 diciembre, 2007

Hasta luego

El sábado me voy de vacaciones y no vuelvo como hasta mediados de febrero. Espero que todos pasen bien la celebración de año nuevo y disfruten sus vacaciones aquellos que las tienen ahora. Gracias por sus visitas!

20 diciembre, 2007

¿Llegaré a buen puerto?



Triste fantasma, corsario oculto; tremendo pesar por tener que surcar mares de dudas e inseguridades. Bandera negra que solo representa el peligro que es para sí mismo y para los que quieran navegar a su lado. Riscos en el oceano Pacífico le esperan. Vela ardiente de sed de aventuras, fuego en el alma sin piedad ¿Quién recogerá las cenizas cuando todo haya acabado?


Joaquin Sabina - La del pirata cojo

14 diciembre, 2007

Película de bajo presupuesto

Increíbles encuentros se realizaron mi vida con personajes muy pintorescos. La mayoría de estos encuentros ultimamente ocurrieron en algún viaje de colectivo o tren haciendo mi habitual trayecto Buenos Aires <-> La Plata. Por ejemplo hoy mismo . Hay una chica de ojos celestes que de vez en cuando me mira. Allá está parada en el pasillo del colectivo porque cuando se subió ya estaba lleno. Estoy, como es habitual en los días de semana a esta hora de la tarde, en la línea 129 yendo de La Plata hacia Buenos Aires despues del trabajo. El trabajo me dejó medio cansado hoy y espero con ansias y al mismo tiempo con paciencia el momento de llegar a casa y hacerme un té. La chica que de vez en cuando me relojea es rubia y evidentemente atractiva, sus ojos son grandes y por eso llama la atención. Tiene una clase de mirada fresca, directa y honesta de tal manera que siempre se puede percibir hacia donde está mirando. La capté varias veces dirigiendo sus ojos a mí y quizás le sorprendió de que le devolviese la mirada; no soy de quedarme atras cuando ocurren estas cosas, al menos no en miradas. Ella parece curiosa de que yo esté escribiendo, no creo que sospeche que estoy escribiendo todo esto a medida que ocurre, solo el hecho de estar escribiendo sobre un pequeño block que sostengo en mi mano izquierda y a veces mirandola seguramente le provocará curiosidad. Esta concurrencia de hechos me da cierta adrenalina a mí también, me pregunto a donde llevará los acontecimientos y me estimula a que continue este efimera autobiografía aunque pesimistamente me anticipe a mi mismo que no va a terminar en nada demasiado excitante.
Porque: ¿qué se podría hacer? Surgen en mi mente casi infinitas posibilidades, la más obvia para empezar una conversación sería ofrecerle mi asiento, pero el viaje es de una hora y me siento egoísta (valga la redundancia). A ella apenas la conozco (a decir verdad no la conozco en absoluto) y no creo que pueda obtener algo a cambio del favor de cederle mi asiento. Es aquí que muchos dirán que tengo que hacer cosas sin esperar nada a cambio, pero la perspectiva pasar el resto del viaje parado me agrada e impidiría la continuación "a tiempo real" de estas notas ni estoy seguro que a pesar del gesto pudiera establecer una charla con la dama en cuestión. Queda también la posibilidad que ella se niegue a hacer uso de mi ofrecimiento: ¿Qué hacer después? Solo mi incomodidad por su negación durante el resto del viaje.
Ya vamos mitad del viaje, la mirada de ella y su culito hermoso me ponen tenso. Es imposible de vez en cuando no hecharle un vistazo para chusmear si me esta viendo. Toda esta historia podría ser una especie de cuento o guión de una película de bajo presupuesto si es que no fuera tan cierto y tan terrible, como se dice: la realidad siempre supera a la ficción. Terrible es saber que cuando llegue a Buenos Aires y baje en la primera parada, en el barrio de San Telmo, se va a acabar todo. Esa triste conclusión no merece un cuento. Tendría que modificar esta redacción si quiero que tenga un final más adecuado.
Ya vamos por Quilmes y nada pasa. La chica ahora pispea lo que ocurre detrás de ella en uno de los asientos del otro lado del pasillo: dos mujeres oficinistas mostrandose papeles de no se qué cosa. Ahora que estoy viendo esto comprendo lo que puede ser la angustia de un escritor cuando escribe una historia y no sabe a donde conducirá, o sabe perfectamente haica donde lleva y no le gusta pero simplemente su pluma no le deja otra alternativa.
Estamos por las torres de Bernal y seguimos viaje. Esto parece cada vez más a una historia de suspenso o a la novela de Gabriel García Marquez "Crónica de una muerte anunciada". A esta altura del viaje sería tonto ofrecerle el asiento, ya vamos por Avellaneda y rápidamente llegamos al peaje de Dock Sud.
Se acercan los últimos cinco minutos de mi viaje y esta experiencia. Me pregunto entre tantas cosas, si ella se sentirá defraudada de que no le haya ofrecido finalmente mi asiento. Si sentirá dañada en su autoestima, si se creerá menos atractiva o dudará de su capacidad de seducción.
La frutilla del postre: tengo nuevamente la oportunidad de ver su culo en casi primer plano, a centímetros de mí. Podría extender mi brazo y tocarselo ¿que perdería? Seguramente la dignidad.
Ya llega la baja y nada, esta historia termina y vuelvo a la espera de una experiencia así.

12 diciembre, 2007

It takes two to tango


La mujer para bailar tango tiene que dejarse llevar por un hombre ¿en la política también?

04 diciembre, 2007

El poema perfecto

El poema perfecto

El poema perfecto es que el que vengo madurando en mi mente
hace tanto tiempo que no me acuerdo
y que saldrá a la luz cuando sea el momento perfecto
para que me escuches atentamente.

El poema perfecto puede ser sin rima,
ni métrica.
Puede ser inclusive este mismo
este que estoy escribiendo ahora
tratando de llenar esta hoja
tratando de decirte algo sin decirlo
esquivando el tema con métaforas
llenando espacios con figuras comparativas
quiasmos y otros recursos,
para que adivines
lo que ya sabes
sobre lo que siento.

Entonces es posible
que no necesite escribir el poema perfecto;
tan solo estas imperfectas líneas
para que adivines
lo que ya sabes
sobre lo que siento
por vos.

03 diciembre, 2007

Y más silencio

Poema del silencio

Me hundo en mi manto de silencio,
prometí estar callado para siempre.
No importa, porque quizás mis ojos lo expresen todo
o están tan inexpresivos como mis labios y garganta.
Como ven, no comunico nada
pero en mi cara sin palabras
se adivina más tristeza que otra cosa.
“Por algo estar silencioso”, dirán,
por algo la angustiosa soledad del no ruido,
por algo la marcha imperceptible y robótica,
la dura expresión
y el vacío en la mirada.
No es así,
el mundo se ha vuelto sordo ante mis gritos,
es que digo demasiado sin darlo a entender,
es que mi historia es demasiado larga
y no tiene sentido contarla.
Este es mi poema.
El poema del silencioso.
El poema sin sentimientos.
Como ven,
no comunico nada...