14 diciembre, 2007

Película de bajo presupuesto

Increíbles encuentros se realizaron mi vida con personajes muy pintorescos. La mayoría de estos encuentros ultimamente ocurrieron en algún viaje de colectivo o tren haciendo mi habitual trayecto Buenos Aires <-> La Plata. Por ejemplo hoy mismo . Hay una chica de ojos celestes que de vez en cuando me mira. Allá está parada en el pasillo del colectivo porque cuando se subió ya estaba lleno. Estoy, como es habitual en los días de semana a esta hora de la tarde, en la línea 129 yendo de La Plata hacia Buenos Aires despues del trabajo. El trabajo me dejó medio cansado hoy y espero con ansias y al mismo tiempo con paciencia el momento de llegar a casa y hacerme un té. La chica que de vez en cuando me relojea es rubia y evidentemente atractiva, sus ojos son grandes y por eso llama la atención. Tiene una clase de mirada fresca, directa y honesta de tal manera que siempre se puede percibir hacia donde está mirando. La capté varias veces dirigiendo sus ojos a mí y quizás le sorprendió de que le devolviese la mirada; no soy de quedarme atras cuando ocurren estas cosas, al menos no en miradas. Ella parece curiosa de que yo esté escribiendo, no creo que sospeche que estoy escribiendo todo esto a medida que ocurre, solo el hecho de estar escribiendo sobre un pequeño block que sostengo en mi mano izquierda y a veces mirandola seguramente le provocará curiosidad. Esta concurrencia de hechos me da cierta adrenalina a mí también, me pregunto a donde llevará los acontecimientos y me estimula a que continue este efimera autobiografía aunque pesimistamente me anticipe a mi mismo que no va a terminar en nada demasiado excitante.
Porque: ¿qué se podría hacer? Surgen en mi mente casi infinitas posibilidades, la más obvia para empezar una conversación sería ofrecerle mi asiento, pero el viaje es de una hora y me siento egoísta (valga la redundancia). A ella apenas la conozco (a decir verdad no la conozco en absoluto) y no creo que pueda obtener algo a cambio del favor de cederle mi asiento. Es aquí que muchos dirán que tengo que hacer cosas sin esperar nada a cambio, pero la perspectiva pasar el resto del viaje parado me agrada e impidiría la continuación "a tiempo real" de estas notas ni estoy seguro que a pesar del gesto pudiera establecer una charla con la dama en cuestión. Queda también la posibilidad que ella se niegue a hacer uso de mi ofrecimiento: ¿Qué hacer después? Solo mi incomodidad por su negación durante el resto del viaje.
Ya vamos mitad del viaje, la mirada de ella y su culito hermoso me ponen tenso. Es imposible de vez en cuando no hecharle un vistazo para chusmear si me esta viendo. Toda esta historia podría ser una especie de cuento o guión de una película de bajo presupuesto si es que no fuera tan cierto y tan terrible, como se dice: la realidad siempre supera a la ficción. Terrible es saber que cuando llegue a Buenos Aires y baje en la primera parada, en el barrio de San Telmo, se va a acabar todo. Esa triste conclusión no merece un cuento. Tendría que modificar esta redacción si quiero que tenga un final más adecuado.
Ya vamos por Quilmes y nada pasa. La chica ahora pispea lo que ocurre detrás de ella en uno de los asientos del otro lado del pasillo: dos mujeres oficinistas mostrandose papeles de no se qué cosa. Ahora que estoy viendo esto comprendo lo que puede ser la angustia de un escritor cuando escribe una historia y no sabe a donde conducirá, o sabe perfectamente haica donde lleva y no le gusta pero simplemente su pluma no le deja otra alternativa.
Estamos por las torres de Bernal y seguimos viaje. Esto parece cada vez más a una historia de suspenso o a la novela de Gabriel García Marquez "Crónica de una muerte anunciada". A esta altura del viaje sería tonto ofrecerle el asiento, ya vamos por Avellaneda y rápidamente llegamos al peaje de Dock Sud.
Se acercan los últimos cinco minutos de mi viaje y esta experiencia. Me pregunto entre tantas cosas, si ella se sentirá defraudada de que no le haya ofrecido finalmente mi asiento. Si sentirá dañada en su autoestima, si se creerá menos atractiva o dudará de su capacidad de seducción.
La frutilla del postre: tengo nuevamente la oportunidad de ver su culo en casi primer plano, a centímetros de mí. Podría extender mi brazo y tocarselo ¿que perdería? Seguramente la dignidad.
Ya llega la baja y nada, esta historia termina y vuelvo a la espera de una experiencia así.

11 comentarios:

EBER GIRADO dijo...

Don Físico, quien más, quien menos, todos nos hemos hecho alguna vez esta clase de películas, con presupuesto casi nulo (en su caso,fíjese, sólo le costó el pasaje en colectivo). Me queda la duda acerca de qué fue lo que más me impresionó de las dos cualidades físicas de la chica en cuestión. Si debo atenerme al párrafo final, la duda se resuelve solita. Una aclaración: si hubiese llegado a perpetrar ese contacto manual (algo de lo que no lo creo capaz, porque sé de su conducta intachable), no sólo hubiera perdido la dignidad, sino también su libertad ambulatoria; al menos, hasta que su abogado le pidiera la excarcelación. Evidentemente, no valía la pena pagar semejante precio, ¿no?
¡Saludos!

Anabolena Meza dijo...

A mi me habría gustado mucho que le cedieras el puesto y que ella te hubiera dicho "no, gracias, tranquilo, estoy bien así" y que salomónicamente hubieran decidido compartir el puesto el resto del viaje.Bien apretaditos hasta el peaje de Dock Sud ;D

Macedonio Strangiatto dijo...

... y mientras ella se preguntaba cuáles serían los rasgos de aquella actividad frenética sobre el pequeño block sostenido en la mano izquierda de aquel hombre, él - en simultáneo - estampaba en papel la misma palabra que, en voz baja, atormentaba sus labios:

- Miráme... miráme... miráme... mirámeee!!!.

Un abrazo.
Macedonio

Lucy in the Sky dijo...

Me pregunto cuál fue la historia que se hizo ella mientras te miraba. Es fantástico ese poder que tenemos de proyectar la fantasía con sólo mirar a alguien por primera vez. Muy interesante relato. :-)

Una viajante de la línea en cuestión dijo...

No soy la de la historia pero podría serlo, ya que habitualmente viajo a Buenos Aires con la esperanza de quedarme alguna vez para siempre en esa ciudad.
La historia que esa chica puede haberse hecho, es la que muchas chicas nos hacemos y es que sea ese hombre observador, el amor de nuestras vidas, ese que parece escurridizo e inexistente, ese que quiere establecerse y formar una familia.
Esos son los "ratones" de una mujer linda: encontrar el verdadero amor.
¿Y si fueras vos? Esa es la pregunta del millón, que se desvanece al final del viaje.
Delante mio vi formarse alguna historia linda entre desconocidos que realmente, en los individualistas y obtusos tiempos que corren me dio esperanza.

Saludos cordiales!

Anónimo dijo...

Don fisico: uno muchas veces cree o se imagina lo que no es. Si bien la Señorita en cuestion ud. dice que lo miraba.Quien asegura que esa mirada haya estado perdida en el mas alla? cuantas veces miramos sin mirar? Mirarlo a ud. no es dificil...siempre es el mas inquieto de los pasajeros. Ademas... no se haga el humilde. Ud. ofrecio su asiento muchas veces...y ya sabe el resultado.
De todos modos; si la tentacion estuvo a tan solo unos centimetros suyos...porque no se dejo llevar por sus impulsos?? Sigue midiendo todo en la vida ud? Recuerde que si la tentacion esta cerca, es porque quiza sea hora de probar otras sensaciones. Le recuerdo: la vida es una...(Jueguese y Animese)

Anónimo dijo...

¡Cuidado, don Físico, no se deje tentar! ¡Me parece que las chicas le están tendiendo una trampa!

Gabu dijo...

DON FI...La tentación esta siempre acechándonos y si se trata del ir y venir en las miradas cómplices,a veces uno cree ó le parece lo que en realidad desearía que suceda...

P.D.:Al fin y al cabo es como se dice,el NO siempre esta,hay que buscar el SI...Pero ojo! Ese SI no es como una cajita mágica a la cual abrimos,cumple nuestros deseos y se esfuma...¿Y DESPUES? (channnnnnn)

DON FI,alimentar los terodáctilos no es nada malo(siempre que sepa hasta donde llegar),además yo creo que las "causalidades" en esta vida no viajan solamente en bondi! ;)

LE DEJO MUCHOS CHUIKS!

Una viajante de la línea en cuestión dijo...

Estoy de acuerdo con Gabu, al 100%.

Saludos!

Albertito dijo...

pero me da la impresion de que la historia/pelicula no termino ahi....

La viajante de la línea en cuestión dijo...

Subo como todas las mañanas al transporte que me lleva hacia algún lugar de la ciudad autónoma.
Esta lleno. Como siempre.
Y como siempre nadie me cede el asiento.
En el fondo veo un joven, que parece no serlo. Es extraño. Tiene en su mano un anotador y un lapiz.
¿Dibujará sus sueños? ¿Será un arquitecto planificando un baño para uno de sus proyectos?
Tiene la mirada pícara y a la vez perdida en el paisaje que acompaña nuestro viaje.
De repente cruzamos miradas. Lo esquivo. Mi timidez es marca registrada.
Me mira nuevamente. Pero esta vez me animo. Me sonrio. Y lentamente, sin dejar de mirarlo, voy pidiendo permiso y me acerco. El se incomoda. Pero yo sigo. Me acerco más, más y más...

Y le digo...

El mío es chato. No te perdés nada.