31 marzo, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 6

El fin de semana transcurría tranquilo, cuando uno tiene 20 y picos de años, no le importa desperdiciar abiertamente un fin de semana así, de esa manera. Agarré una silla de camping y me senté afuera en la vereda como si esta gran ciudad fuera en realidad un pueblo de principios de siglo, y continué con la lectura de mi novela de ciencia ficción preferida. Esa primavera estaba preciosa, una preciosa se acercó y me dijo:
-¿Sabías que me gustas mucho?
Me mató, loco, me mató.
-Me arruinaste el día piba.

18 marzo, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 5

Cinco minutos antes había sonado el portero. ¡Cinco minutos antes! Recién ahora me despabilo, dejo en la mesa el vaso de vino blanco junto a las pastillas y atendí. Era Alan, se le había dado por visitarme ahora, cuando también era viejo, hasta abrazaba más fuerte. Pobre Alan, tan perdido como yo, a pesar de toda su filosofía. Ves Alan, a vos te gusta rebelarte contra todo, rebélate contra la vejez y la muerte también, a ver si sos el primero en ganarle la batalla, todavía. No me sorprendería en absoluto. (Suerte Alan)
...
¡Ah sí! Me olvidaba, menos mal que me haces recordar, pasa que yo…, vos sabes. En esa misma visita llamé a Alejandro. Me costó convencerlo a que venga de su lejana casa, pero lo logré. Él siempre le gustaba estar lejos, tenía fama de ermitaño y le gustaba alimentarla. Cuando llegó, no pude evitar mostrarme sorprendido por su aspecto, ya sin ningún pelo en la cabeza, pero la misma mítica barba, ahora más larga y obviamente canosa parecía sacado de una película japonesa, mas si le agregamos sus ojos, casi cerrados siempre, en una fotofobia permanente.
-Pasá sensei-le dije sonriendo.
Se sentó enfrentado (¡que simbolismo!) a Alan y me senté a la cabecera. Si no fuera que faltaban diez personas más para completar el cuadro, diría que éramos “La última cena” de Da Vinci, en una versión con ropa moderna y todos arrugados, pasas de uvas humanas. Quizás lo éramos si hacemos la observación que los otros 10 no estaban, pero no por su propia voluntad (¿o sí?). De todas formas, los elementos importantes estábamos, de que manera mezclados, es difícil de definir.
....
Les conté de mi proyecto, Alan reaccionó enseguida según su estilo:
-Esto no es una novela de ficción, es una autobiografía encubierta, apesta a egoísmo.
-Mira quien habla.- le respondí secamente.

Siempre nos tratábamos así en las charlas con Alan, supongo por un viejo resabio de aquella vez que traté de seducir a su Carolina o simplemente porque éramos dos viejos jodidos. Miré a Alejandro, estaba mirando a Alan como diciéndole “que desubicado”, bajó la vista nuevamente a las hojas que le había entregado, luego la volvió sobre mí y me dijo:

-No estoy de acuerdo, esto tiene potencial.

Sonreí no solo para mostrar mi satisfacción sino también para mostrarle mi sonrisa a Alan, como una especie de venganza, solo me faltaba decir mi frase preferida en estos casos: In your face, en tu cara desgraciado.

-Vos siempre el mismo chupamedias – dijo Alan levantando algo la voz.

-Te digo en serio, esto tiene potencial – repitió Alejandro abriendo por primera vez en la reunión sus ojos como para remarcar la seriedad de sus palabras.

-Chicos, no se peleen, ya no tenemos 29 años-dije de repente

Alan y Alejandro (a coro): - ¿Cómo?

….

Alejando:-¿Y esto que escribiste sobre los apóstoles y el cuadro de “La última cena”?

Yo: -Ya no importa quien dijo eso, era yo contra el mundo. Se me ocurrió cuando llegaste y te sentaste frente a Alan. La realidad supera a la ficción.

Alan: -Sí, pero, discúlpame el detalle, pero que yo recuerde vos no tenías doce amigos.

Yo: -Mirá, primero que todo la ficción no tiene que corresponde exactamente a la realidad. Segundo no estas teniendo en cuenta los amigos de mis amigos o no estás contando mis amigas ¿O acaso sos tan machista de pensar de que no puede haber apóstoles mujeres? Lo que yo hago es ridiculizar la realidad, o visto de un punto de vista zen o pesimista, pintar la realidad tal cual es.

Alejandro: -Perdóname que te diga, pero así no vas a llegar a ninguna novela.

Alan: -La vida es una novela mal escrita y sin embargo la vivimos con intensidad y la tomamos seriamente.

Alejandro: -La vida es una obra de teatro, diría Shakespeare.

Yo: -Exacto, con Dios de director pero con el Diablo de productor. Además con final que todo el mundo sabe.

Alan: -Sin embargo todo el mundo ve.

Yo: -La obra de teatro perfecta, salvo que muy pocos aplauden, muy pocos se merecen el aplauso.

Alan: -Triste.

Alejandro: -Triste, solitario y final.

Yo: -Maldito Soriano.

…….

Alan: -Siempre el mismo este viejo loco.

Alejandro: -Jajajaja, siempre el mismo vos también

Alan: -Pero hay que ver quien está más cuerdo.

Alejandro:-Eso es tan relativo.

Alan y Alejandro parecían tan jóvenes mientras caminaban juntos….

09 marzo, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 4

Fragmento de nota a Cecilia

"Querida Cecilia:
Te escribo esta nota para decirte que no iré a la clase/taller de reiki que proponías hacer mañana con todos nosotros los viejos. El motivo por el cual no voy es simple y claro: no creo un carajo en esas boludeces. El tema ya empezó mal cuando vos a modo de propaganda te saltó el resortito místico y dijiste que el reiki tiene que ver con los ángeles o guías espirituales, y principalmente con nuestro ángel de guardia. Como yo no creo en ángeles, me parece que habría un problema
. Como vos ya sabes yo obviamente soy bastante escéptico a un monton de cosas pero pensaba darle lejanamente darle una oportunidad al Reiki ya que parece que funciona y soy una persona práctica; el porqué, la explicacion mística nunca la compraré como vos podes intuir. Que haya energía cósmica y que uno la pueda manejar para mejorar situaciones personales o de otros, todo hasta ahí bien es bastante aceptable y hasta creíble. De ahi a los "guías", los angeles y patatín patatán es otra cosa. Además lo de los ángeles son creencias místicas judeo-muslmán-cristianas, me parece que no están en otras religiones y por lo tanto al no ser universales tiendo a pensar a que no hay una verdad mística esencial en esa creencia. Aunque sean creancias universales, aunque realmente existan yo no he tenido, ni tengo pruebas de ellos, no los he sentido ni percibido ni intuido nisiquiera indirectamente. ¡¡¡Menos que menos un ángel de la guardia o protector!!! ¿Donde mierrrrdasss está ese ángeles cuando mi compañeros chochean y hacen cualquier boludez fracturandose, lastimandose, etc? ¿Donde estuvo el resto de mi vida cuando podría haber evitado tantos desastres?!!! Supongamos por un momento que estos ángeles, siendo seres espirituales, solo se ocupan del espíritu y por lo tanto no podemos quejarnos de los tropiezos, enfermedades, dolores, etc, etc. que padecemos. Ok, pero boluda, fijate que aún haciendo esta (gran!) concesión, se ve que estos putos del orto no se ponen las pilas hace rato, son unos zapallos! Deben estar de huelga desde los principios de la creación! Vos sabes bien que a mí y a vos nos podrían haber aconsejado en...."

02 marzo, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 3

Mis pastillitas, como las adoro, una para el corazón, una para la cabeza, una para el pito, una para o contra mi mismo, empecemos:

Naranja
Era Julio nuevamente, como ha marcado en mi vida ese maldito mes, cuando me mude con María a Buenos Aires y empecé a viajar para ir a trabajar a La Plata. Te regalo mis ojeras, gracias María, como te adoro.

Roja
Mayo de hace cuatro años atrás a ese, las cosas no estaban muy bien. Llego a lo de Andrea y me dice que le había venido. Que suerte, pienso yo. Me lleva a la cama, pone una toallita vieja en la zona de la cama correspondiente y la cojo como nunca. Después la muy puta me dice que lo único que quería es un abrazo.


Amarilla
Principios de mi carrera universitaria. Voy a visitar a Ceci en su pensión de calle 45 y le regalo un poema de amor dedicado a ella. Me dice que por ahora no quiere saber nada con hombres. Sin inmutarme le respondo: no, importa, comprendo, comprendo, yo siempre te estaré esperando.

Blanca
Marzo 1994. Voy a otra pensión, la de Andrea, y le digo que la había extrañado. Salimos a caminar y terminamos en Plaza Moreno. Nos sentamos de costado en un banco de piedra uno enfrentado al otro, nos abrazamos y ella por fin se decide y me besa. Me besa, me besa. De vuelta en mi propia pensión, temblando y con los ojos encendidos como antorchas le grito a Juan Pablo: “¡Tengo novia! ¡Tengo novia!”. Tengo 19 años.

Azul
El Viagra. De esa pastilla ya hablamos. Cuidado con el bobo.