18 marzo, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 5

Cinco minutos antes había sonado el portero. ¡Cinco minutos antes! Recién ahora me despabilo, dejo en la mesa el vaso de vino blanco junto a las pastillas y atendí. Era Alan, se le había dado por visitarme ahora, cuando también era viejo, hasta abrazaba más fuerte. Pobre Alan, tan perdido como yo, a pesar de toda su filosofía. Ves Alan, a vos te gusta rebelarte contra todo, rebélate contra la vejez y la muerte también, a ver si sos el primero en ganarle la batalla, todavía. No me sorprendería en absoluto. (Suerte Alan)
...
¡Ah sí! Me olvidaba, menos mal que me haces recordar, pasa que yo…, vos sabes. En esa misma visita llamé a Alejandro. Me costó convencerlo a que venga de su lejana casa, pero lo logré. Él siempre le gustaba estar lejos, tenía fama de ermitaño y le gustaba alimentarla. Cuando llegó, no pude evitar mostrarme sorprendido por su aspecto, ya sin ningún pelo en la cabeza, pero la misma mítica barba, ahora más larga y obviamente canosa parecía sacado de una película japonesa, mas si le agregamos sus ojos, casi cerrados siempre, en una fotofobia permanente.
-Pasá sensei-le dije sonriendo.
Se sentó enfrentado (¡que simbolismo!) a Alan y me senté a la cabecera. Si no fuera que faltaban diez personas más para completar el cuadro, diría que éramos “La última cena” de Da Vinci, en una versión con ropa moderna y todos arrugados, pasas de uvas humanas. Quizás lo éramos si hacemos la observación que los otros 10 no estaban, pero no por su propia voluntad (¿o sí?). De todas formas, los elementos importantes estábamos, de que manera mezclados, es difícil de definir.
....
Les conté de mi proyecto, Alan reaccionó enseguida según su estilo:
-Esto no es una novela de ficción, es una autobiografía encubierta, apesta a egoísmo.
-Mira quien habla.- le respondí secamente.

Siempre nos tratábamos así en las charlas con Alan, supongo por un viejo resabio de aquella vez que traté de seducir a su Carolina o simplemente porque éramos dos viejos jodidos. Miré a Alejandro, estaba mirando a Alan como diciéndole “que desubicado”, bajó la vista nuevamente a las hojas que le había entregado, luego la volvió sobre mí y me dijo:

-No estoy de acuerdo, esto tiene potencial.

Sonreí no solo para mostrar mi satisfacción sino también para mostrarle mi sonrisa a Alan, como una especie de venganza, solo me faltaba decir mi frase preferida en estos casos: In your face, en tu cara desgraciado.

-Vos siempre el mismo chupamedias – dijo Alan levantando algo la voz.

-Te digo en serio, esto tiene potencial – repitió Alejandro abriendo por primera vez en la reunión sus ojos como para remarcar la seriedad de sus palabras.

-Chicos, no se peleen, ya no tenemos 29 años-dije de repente

Alan y Alejandro (a coro): - ¿Cómo?

….

Alejando:-¿Y esto que escribiste sobre los apóstoles y el cuadro de “La última cena”?

Yo: -Ya no importa quien dijo eso, era yo contra el mundo. Se me ocurrió cuando llegaste y te sentaste frente a Alan. La realidad supera a la ficción.

Alan: -Sí, pero, discúlpame el detalle, pero que yo recuerde vos no tenías doce amigos.

Yo: -Mirá, primero que todo la ficción no tiene que corresponde exactamente a la realidad. Segundo no estas teniendo en cuenta los amigos de mis amigos o no estás contando mis amigas ¿O acaso sos tan machista de pensar de que no puede haber apóstoles mujeres? Lo que yo hago es ridiculizar la realidad, o visto de un punto de vista zen o pesimista, pintar la realidad tal cual es.

Alejandro: -Perdóname que te diga, pero así no vas a llegar a ninguna novela.

Alan: -La vida es una novela mal escrita y sin embargo la vivimos con intensidad y la tomamos seriamente.

Alejandro: -La vida es una obra de teatro, diría Shakespeare.

Yo: -Exacto, con Dios de director pero con el Diablo de productor. Además con final que todo el mundo sabe.

Alan: -Sin embargo todo el mundo ve.

Yo: -La obra de teatro perfecta, salvo que muy pocos aplauden, muy pocos se merecen el aplauso.

Alan: -Triste.

Alejandro: -Triste, solitario y final.

Yo: -Maldito Soriano.

…….

Alan: -Siempre el mismo este viejo loco.

Alejandro: -Jajajaja, siempre el mismo vos también

Alan: -Pero hay que ver quien está más cuerdo.

Alejandro:-Eso es tan relativo.

Alan y Alejandro parecían tan jóvenes mientras caminaban juntos….

4 comentarios:

circes dijo...

Cortàzar si volviera de la tumba para leerte se volvería a suicidar, qué ingrato...de tu parte.
EStos personajes parecen argentinos con exceso de cosmopolitan y utilisima y horas extras del canal Infinito!!!!
Exijo una explicaciòn...acerca de las fuentes de donde se nutren las vidas de estos seres

Patto dijo...

Interesante la charla, aunque no me quedó muy claro de qué trataba la novela... quería hacer una remake de Jesús versión moderna?

Don físico dijo...

Circe: Primero que todo, Cortazar que yo sepa (pero quizás sea ignorancia) no se suicidó. De todas formas poco me importa lo que podría opinar Cortazar sobre mi obra, no pretendo agradar a nadie ni escribir literatura "de punta" o "de alta calidad" sino escribir lo que se me ocurre y listo. Segundo: que los personajes le parezcan "argentinos con exceso de cosmopolitan y utilisima y horas extras del canal Infinito" poco me interesa, no tengo la culpa de que a ud. le parezcan así, los personajes salieron como salieron y listo. Después de cierto punto, ud. que sabe de literatura debería saberlo mejor que yo, los personajes se escriben a sí mismo teniendo vida propia y a veces una vida propia y expresiones que quizas al autor no le agradan o no le convienen pero no tiene más remedio que ser fiel a los que los personajes dicen.
Tercero y finalmente: ud. no está en posición de exigir nada, pero seré benevolente y le diré que "las fuentes de donde se nutren las vidas de estos seres" no son de ninguna clase especial y no se podría apuntar el dedo simplemente y decir "de ahí, y de ahí". Me extraña ud. sabedora del proceso de creación, no tenga por obvio que las fuentes de las que se nutren los personajes de una ficción son inmarcables, provienen de una mezcla difusa y no concreta de imaginación, inconsciente, consciente, amigos, familiares, conocidos, recuerdos de todas clases, charlas, etc etc etc. Pretender fijar con precisión los origenes de los personajes es tan necio como tratar de apretar el aire con las manos.
Con todo esto considerese respondida.

Don físico dijo...

Patto: Quien sabe que clase de novela trataba de escribir. Nisiquiera estoy seguro de que estuviese escribiendo una novela. Quizás estaba escribiendo una obra de teatro...