06 abril, 2009

"Piezas de telarañas" - Capítulo 7

Siempre discutíamos el capítulo de la telenovela con Alan. En esos tiempos, en la época universitaria, ese programa se había convertido en un objeto de culto. La serie se trataba de unos alterados mentales que iban a terapia grupal, cada uno tenia un gran mambo en la cabeza.
-Porque, al fin al cabo, todos somos vulnerables.-me dijo Alan, burlándose del título.
Me lo tomé en serio, me quedé callado y me alejé de la habitación de él, arrastrando los pies por el pasillo recién encerado. Salí a la calle reflexionando sobre lo que me pasaba en mi vida amorosa, haber convertido a Ana en objeto de culto, en obsesión secreta y declarada, a pesar de estar de novio con otra. ¿Quién era Ana? ¿O debo decir quien fue Ana? Supongo que la loca está todavía viva. Cuando quiero decir, quien fue Ana, estoy hablando de sobre quien fue Ana en mi vida. Estoy pintando el cuadro hasta el mínimo de los detalles, dibujando su figura desnuda, la que nunca ví, percibiendo su perfume a decenas de kilómetros a la distancia, recreándola para mi fantasía para que mi cerebro se llene de placer. Ana era campo magnético terrestre y metafísico. Ana era reflejo de lo que la bohemia podía hacer en una mente de una típica hija única de clase media. Idealista sin remedio, a Ana le gustaba el baile flamenco, la lectura, la psicología y la astronomía. Fue esta última vocación la que nos acercó, ya años atrás, en la ciudad de La Plata. El imán se orientó inmediatamente al verla, sonrisa en cara, más seductora que la propia Mona Lisa. Ana me preguntaba sobre física y análisis matemático cuando yo no podía responderle hipnotizado por esos ojos de gata y a la vez me preguntaba como sería tocar esas piernas. Ana emanaba erotismo, nunca conocí mujer que emanara tanto erotismo como ella.
Ese día a tentación fue inevitable, y fui a la casa de esta culpable y toqué el timbre. Esta atendió en bata y le dije:
-Porque, al fin al cabo, todos somos vulnerables.
-Esta bien, pasá, pero el programa recién empieza en 15 minutos. Vas a tener que esperarme que me cambie. Mientras tanto prepará café.
Contuve la sonrisa como pude. Pasé y me senté en su cama a esperarla.

7 comentarios:

GABU dijo...

Please,DONFI...

Dejème quedarme con una frase de èste capìtulo que si bien es por demàs cierta,en el dìa de hoy me viene magistral!!! (y no precisamente por el detergente,eh?!)

CUACK!!!
jajaajajajaaajaj

BESIÑOS EN EL BLANCO

Don físico dijo...

Gabu: Puede ser que le permita tal plagio, pero no me aclaró cual es la frase de su preferencia para estar al tanto!

Patto dijo...

Recuerdos recuerdos recuerdos...
pero...
¿¡QUE PASÓ!?

o mejor dicho...

¿¡Por qué NO pasó!?

Don físico dijo...

Patto: Porque pasó, lo que pasó, porque no pasó lo que no pasó... Uff que preguntas filosóficas que me hace usted. Lo que pasó, pasó y yo lo cuento nomás. Mi responsabilidad llega hasta ahí.

GABU dijo...

Disculpemè,es verdàt omitì copiarle la frase y aclararle que me la quedarìa para mis adentro,puede ser???

"...Porque, al fin al cabo, todos somos vulnerables..."

Es sencillita pero tannnnn efectiva mire...

BESITO SIN PLAGIO ;)

Lucy in the Sky dijo...

¡Ay ya me voy a leer el próximo! Nos dejaste un cliffhanger.

Don físico dijo...

Lucy: Me parece que la voy a dejar con las ganas.