02 junio, 2009

"Piezas de telaraña" - Capítulo final

28 de Julio, aniversario de la llegada de mi tatarabuelo galés a la costas de la Patagonia. A la noche, corto torta negra, la pongo en un plato, voy al living y me pongo a ver un western. Todo me parecía tan ridículo.
- ... Deja esa estúpida sonrisa y reza tu última plegaria, Joe." -dije.
Por fin le había encontrado, estaba frente al bar hablando con otro tipo que yo no conocía. Al verme este desapareció dentro del local y la calle del viejo pueblo del oeste quedó vacía.
- Hoy es tu día final; he esperado mucho este momento."- dije mientras le apuntaba con una pistola de juguete.
-Sabes, es gracioso, por fin se me ha dado. He atravesado desiertos llenos de angustia con solo un horizonte infinito e inalcanzable a la vista, y con solo el odio en mis pensamientos. No pienses que odiarte fue fácil. Me costo casi el pellejo y sentir todos los sufrimientos del desierto. La sed repugnante y el hambre que me hacía comer el paisaje con la vista. No creas que fue fácil. Pero el mismo odio me ayudó. Había motivo para odiarte: tú eras mejor que yo, mejor en todo y que todos, y eso era ya suficiente. Yo teniendo que esforzarme para lograr mis objetivos y tú siempre con suerte y facilidad lo hacías. Ahora me las vas a pagar a todas. - dije, mientras cargaba mi revolver.
El revolver era de juguete pero las balas eran de plata con pólvora en su interior y con punta de plomo. Amartillé el percutor y luego seguí diciéndole:
-Pero, Joe, tienes una oportunidad, no de escaparte corriendo sino de salvarte mediante la confesión.
Mi mano temblaba, pero mis ojos estaban abiertos y mi mirada estaba fija; sin embargo todavía no lo dejé hablar.
-Muerte, tu muerte es lo que quiero; de todas formas, que importa, todos morimos algún día.- dije, mientras miraba que el caño del revolver presentaba ahora un inesperado brillo metálico impropio de él.
Entonces adquirí conciencia de que algo fuera de lo habitual estaba sucediendo, pero enseguida volví a hablarle a Joe que me miraba ceñudo, algo extrañado. Yo estaba tardando demasiado en matarle y él se había puesto a mirar a los costados en búsqueda de un lugar para escaparse. Le dije:
-No mires a tu alrededor, Joe, no hay lugar para escaparse, además estoy muy atento a lo que haces.
Y como insinuación acaricié con la mano derecha el gatillo y las cachas, y con la mano izquierda el caño del revolver que ahora lo sentía de frío metal, al igual que el gatillo, y al tacto las cachas parecían a ahora de marfil. En ese momento Joe intentó moverse y yo nerviosísimo le disparé al pecho. El disparó salió, cosa inesperada, se escuchó y hubo olor a pólvora; un espejo se rompió, en el último momento reflejaba una persona con el pecho ensangrentado, esa fue mi última visión y en ese instante, dejé‚ de vivir.
Cecilia entró corriendo a mi living. Al verme con los ojos cerrados pero con la sonrisa floreciendo en la cara, exclamó:
-Noooooo…. así no era tarado.
Se alejó llorando.

5 comentarios:

Lucy in the Sky dijo...

Tu novela termina el día de mi cumpleaños :D

Patto dijo...

Me descolocó el "así no era" !

Qué quiso decir???
Cómo tenía que ser???

Don físico dijo...

Lucy: Mirá que casualidad!!!!

Patto: Y para mí que Cecilia lo quería ver triste, no con una sonrisa en la boca. Acordate que ella es dark.

Patto dijo...

Ahh... te parece?

Pero que forra que terminó siendo!

Gran muerte, por cierto.

Don físico dijo...

Patto: Sería una explicación lógica, pero solo estoy especulando sobre la psicología de mi personaje. Como ya dije una vez, los personajes trascienden a los autores. Respecto a la muerte de mi personaje principal, lo "bueno" en que es un final abierto o así me pareció. No se sabe si el personaje se suicida, se muere (de viejo) cuando esta viendo una película, se muere cuando esta soñando (algo basado en la película) o una combinación lineal o no-lineal de las anteriores posibilidades. La parte de la "película western" es en realidad un cuento mío que inserte en este capítulo final ya que me pareció que ajustaba bien.