28 septiembre, 2009

Carta número 1

Querido Dios:
No sé como empezar esta carta, hay tanto que quisiera decirte que me temo que no será por única vez que te llegue una misiva de mi parte. Espero, entonces que me tengas paciencia, como siempre. Por timidez empezaré con un tema que quizás te parezca algo frívolo, pero creo merece tu atención; además con algo tengo que empezar para animarme a hablar.
Se dice o tengo entendido (yo en realidad no sé porqué soy científico y no místico ni teologo) que ud. es omnipotente (vea que dejé de tutearlo, la palabra misma da miedo) y entre otras cosas se ocupa (o al menos se puede ocupar) del clima del mundo. Yo, al respecto, si me permite, dudo un poco, ya que al final al cabo creo que ud. estableció las leyes de la física y en particular la termodinámica y luego dejó librado al universo a su "libre albedrío" dentro del marco de las mismas. Sin embargo, el hecho de ud. ser omnipotente, me parece
que significa que en cualquier momento ud. puede intervenir modificando las cosas tal cual están (acción a la cual la gente llama "milagro"). Todo este prologo viene al punto de que, supongo recuerda, que supuestamente llegó la primavera al hemisferio sur de nuestro bienamado planeta y debido a la inclinación del eje de la tierra respecto a la trayectoria que sigue alrededor del sol, entonces los días generalmente se van haciendo más largos y más cálidos en estas latitudes. Digo supuestamente porque, por cuestiones que desconozco,
eso no está ocurriendo al menos en el país que resido que es nuestra bella Argentina y en cambio las temparaturas en la superficie son similares e inclusive más bajas, que en los días de la estación invernal. Llama atención
este hecho principalmente cuando se habla y se ve tanto del daño que la humanidad a la atmosfera terrestre que en la teoría conlleva a un aumento de la temperatura promedio y por lo tanto derretimiento de los hielos polares y otras graves consecuencias.
He aquí entonces, mi humilde pedido, que espero y repito no te parezca trivial, tonto o frívolo, me gustaría que intervinieses un poco como para recuperar
el sentido de la frase "día primaveral". De esta forma muchos de tus queridas creaciones se sentirán agradecidas (en especial yo que soy tan friolento) y los climatologos dejarán de ser el hazmerreír del pueblo y quizás recuperen algo de su prestigio. Me podría extender en muchas más razones que sustenten mi pedido (menos sufrimiento para los que duermen en la calle, crecimiento de vegatación, etc.) pero no quiero hacer más extenso este coloquio. Seguramente andarás ocupado haciendo caer rayos (o ese era Zeus?), cuidando los oceanos (o ese era Neptuno?), controlando volcanes, manejando estrellas, etc, etc.
Por ahora con esto finalizo mi primera comunicación.
Se lo saluda con mucho respeto,
su amable servidor, SF.